miércoles, 9 de enero de 2019


La vida a veces nos tumba para enseñarnos a levantarnos con nuestras propias fuerzas, yo aprendí entre tanta caída y golpe, que cuando he estado de pie a mi alrededor hay muchas personas "mis amigos" dándome palmaditas con frases como; vas muy bien Mony, te apoyo, estoy contigo bla bla bla... y cuando he estado caída, en la lona espaldas planas, algunas personas se alejaron, pero lo que me ha quedado más claro es que cuando me he levantado no ha habido manos que me ayuden a levantarme, ni palmaditas, ni mucho menos palabras de aliento, todo ha sido como ahí arréglatelas y ¿saben qué? me las he arreglado, y entendí que las únicas manos que me empujan y me palmean son las mías, porque no necesito de nadie más que de mí misma, mi fuerza depende de mí, es mi lucha, es mi vida y es mi victoria. 
Quien se queda conmigo aún en las malas merece estar conmigo en las buenas, quien no, no merece nada de mí. 



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